miércoles, 2 de mayo de 2012
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domingo, 29 de abril de 2012
EXCLUSION SOCIAL
El concepto de “exclusión social” surgió en los años 70
en Francia (donde desde hacía tiempo ya se venía utilizando el de “exclusión”),
entendida como una ruptura de los lazos sociales, algo que afectaba a la
tradición francesa de integración nacional y solidaridad social. Su creación se
atribuye a René Lenoir, entonces Secretario de Estado de Acción Social en el
gobierno de Chirac, con su libro Les exclus: un Français sur Dix, publicado en
1974, en el que se refería al 10% de la población francesa que vivía al margen
de la red de seguridad social pública basada en el empleo (discapacitados,
ancianos, niños que sufren abusos, toxicómanos, etc.). El concepto se
popularizó en Francia durante los 80, tanto en el plano académico como político
y social, para referirse a los sectores desfavorecidos y afectados por nuevos
problemas sociales (desempleo, guetos, cambios en la estructura familiar), a
los cuales las viejas políticas del Estado del bienestar no daban respuesta
adecuada. Así surgieron nuevas políticas y programas sociales orientados a la
“inserción” de individuos, familias y grupos, entre los que destacaron los de:
el Ingreso Mínimo de Inserción, orientado a proporcionar formación y trabajo a
parados de larga duración (con más de 700.000 beneficiarios a mediados de los
90); educación en áreas marginales; prevención de la delincuencia mediante
centros para jóvenes; y desarrollo social de los barrios (viviendas, trabajo
comunitario, servicios) (De Haan, 1998:11).
El concepto se difundió luego con rapidez por otros
países del Norte, en particular a través de diversos programas y organismos de
la unión europea. Su creciente relevancia académica y política en Europa y en
EE.UU. se ha debido sobre todo al incremento de la pobreza en ellos desde los
años 80, así como en los antiguos países socialistas durante los 90. Después,
este concepto surgido en los países desarrollados ha acabado por extenderse
también a los países del tercer mundo y aplicarse a sus problemas de
desarrollo, sobre todo a partir de un amplio proyecto realizado por el
International Institute for Labor Studies de la oit como preparación para la
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social celebrada en 1995 en Copenhague,
consistente en seis estudios empíricos de distintos países centrados en
diferentes enfoques de la exclusión (política, económica, derechos, cultural,
etc.) (IILS, 1996).
La noción de “exclusión social” ha adquirido así
diferentes enfoques en función de las diversas tradiciones de pensamiento
intelectual y político. De este modo, existen diferentes visiones sobre su
relación con la pobreza: unos ven la exclusión social como causante de la
pobreza, en tanto que otros consideran ésta como una parte de aquélla. De igual
manera, los diversos paradigmas sobre la exclusión promueven diferentes
políticas de respuesta: así, mientras en Francia el Estado se ha mostrado
activo en cuanto a la integración de los ciudadanos, en Gran Bretaña la
tendencia ha sido a la reducción de su intervención y a la creación de
incentivos para los individuos.
INCLUSION SOCIAL
Al analizar el concepto de sociedad nos basamos en ciertos rasgos característicos étnicos, políticos, religiosos, etc. que nos unen como un determinado grupo social, cuando en realidad en términos básicos, la sociedad debería estar conformada simplemente por personas, seres humanos, individuos al fin.
En un mundo ideal no tendríamos que hablar de inclusión social, pues hacerlo implica que aún en el siglo XXI subsiste cierto tipo de EXCLUSIÓN. Hay minorías, etnias, comunidades, grupos humanos que incluso hoy no gozan de los beneficios de una verdadera inclusión social. La exclusión es una realidad aun existente para ciertos grupos minoritarios y ésta limita sus posibilidades de interacción, de accesibilidad a los servicios a los que tienen derecho y, básicamente, limita sus posibilidades de desarrollo, pues los seres humanos somos seres esencialmente sociales.
Uno de los grupos minoritarios que tradicionalmente se encuentra excluido de los beneficios de una sociedad, es el perteneciente a la discapacidad intelectual. Las personas que pertenecen a este grupo (retardo mental, autismo y síndrome de Down) no reciben servicios básicos de salud ya que se los considera como enfermos “de nacimiento”, muchos de ellos no reciben servicios adecuados de educación por considerarse como un desperdicio, tampoco son aceptados en la convivencia diaria, pues por falta de conocimiento y temor a lo diferente, es muy probable que se piense que no es apropiado tener un amigo, un empleado o un compañero con discapacidad.
Entendiendo que la inclusión social resulta crucial para el desarrollo, sería apropiado incluirla como aspecto importante en el proceso natural de desarrollo del niño, joven y adulto con discapacidad intelectual, pues lograr que la inclusión social verdadera se dé, requiere de mucho trabajo y de múltiples apoyos, además de un cambio drástico en la mentalidad de la sociedad en general.
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